martes, 21 de febrero de 2012

CAPITULO II: Diferentes cuadrantes… diferentes personas

  • Una de las maneras en las que puedo determinar si las personas pertenecen a los cuadrantes “E, A, D o I” sin saber mucho a cerca de ellas es escuchando lo que dicen.
  • Esto comprende, ir más allá del aspecto externo de una persona y comenzar a mirar en su interior.
  • Una persona proveniente del cuadrante “E”  (empleado), podría decir:  “Estoy en busca de un empleo estable y seguro, con buen sueldo y excelentes beneficios”
  •  Quien provenga del cuadrante  “A”  (auto-empleado), podría decir: “Mis honorarios son u$s 35 la hora.”  O  “mi comisión normal es del 6% sobre el precio total.”  O  “Parece que no puedo encontrar gente que quiera trabajar y hacer las cosas bien.”  O  “llevo más de 20 horas en este proyecto.”
  •  Alguien que opere desde el cuadrante “D”  (dueño de empresas), podría decir: “Estoy buscando un nuevo presidente para que dirija mi compañía.”
  •  Un individuo que opere desde del cuadrante  “I”  (inversionista), podría decir: “¿Mi flujo de dinero se basa en una tasa interna de rentabilidad o en una de rendimiento neto?”.
  •  “Si quieres liderar personas, entonces necesitas ser un maestro de la palabra.”  Por ello, una de las aptitudes necesarias para ser un gran “D” es ser un maestro de la palabra, sabiendo que palabras surten efecto en cada clase de persona.  Padre rico explicaba,  “una palabra puede estimular a un tipo de persona, mientras que a otro, esa misma palabra podría anularla”.  Por ejemplo, la palabra  “riesgo” podría estimular a una persona en el cuadrante  “I”, mientras que podría provocar pánico a alguien en el cuadrante  “E”.
  •  Padre rico recalcaba que para ser grandes líderes, primero teníamos que ser maestros en el arte de escuchar.  Si uno no escucha qué palabras utiliza una persona, no podrá sentir su alma.  Si uno no escucha a su alma, nunca sabrá con quién estuvo conversando.
  •  Diferencias esenciales:


1.    El  “E”  (empleado): La palabra “seguridad” es una palabra que se utiliza a menudo como respuesta a la emoción del miedo.  Si una persona tiene miedo, la necesidad de seguridad es entonces una frase que por lo general utiliza en forma frecuente alguien que proviene del cuadrante  “E”.  Cuando se trata del dinero y los empleos, existen muchas personas que sencillamente odian el sentimiento de temor que trae aparejado la inseguridad económica… de ahí el deseo de seguridad.
2.    El  “A”  (auto-empleado): Estas son las personas que quieren: “Ser su propio patrón.”  O les agrada: “Hacerlo por cuenta propia.”  Este grupo también es llamado  “hágalo-usted-mismo.”  Este grupo suele decir: “Es muy difícil encontrar buenos ayudantes en estos días.”
3.    El  “D”  (dueño de empresas): Dicho grupo de personas casi podría considerarse el opuesto de  “A”.  A aquellos que son verdaderos  “D” les gusta rodearse de gente inteligente proveniente de las cuatro categoría,  “E, A, D e I”, y les gusta delegar.  El lema verdadero de un  “D” es  “¿Por qué hacerlo tú mismo cuando puedes contratar a alguien que lo haga por ti, y que pueda hacerlo mejor?”.  Para ser un “D” exitoso se requiere: Ser el dueño o controlar los sistemas y la habilidad de liderar a las personas.
4.    El  “I”  (inversionista): Los inversionistas ganan dinero a partir de dinero.  Ellos no tiene que trabajar porque su dinero está trabajando para ellos. Dicho cuadrante es el favorito de los ricos, en última instancia, si algún dia alguien quiere ser rico, deberá entrar al cuadrante  “I”, sin importar en qué cuadrante este obteniendo su dinero.  Es el cuadrante  “I” donde el dinero se convierte en fortuna.


  •  Entonces, mientras que el  “E”, o empleado, a menudo va a responder al temor de no tener dinero mediante la búsqueda de  “seguridad”, el  “A” va a responder de forma diferente.  Las personas en este cuadrante no responden al temor mediante la búsqueda de seguridad, sino tomando el control de la situación y resolviéndola por su cuenta.  Cuando se trata de temor y riesgo financiero, ellos quieren  “tomar el toro por las astas”.
  • Uno de los inconvenientes de ser un  “A” exitoso es que, sencillamente, el éxito equivale a trabajar más intensamente.  Dicho de otra forma, un buen trabajo deriva en más trabajo arduo y por mayor cantidad de horas.
  • Al diseñar un negocio de tipo  “D”, éxito implica simplemente expandir el sistema y contratar más gente.  En otras palabras, uno trabaja menos, gana más y disfruta de más tiempo libre.
  • La definición de riqueza es: “El número de días que uno puede sobrevivir sin trabajar físicamente  (o sin que alguien más del núcleo familia trabaje físicamente), pudiendo mantener el estándar de vida.”
  • En el mundo de las inversiones existen muchos consultores que no son, literalmente, personas que generen sus ingresos en el cuadrante  “I”.  Por ejemplo, la mayoría de los corredores de bolsa, agentes de bienes raíces, consultores financieros, banquero y contadores, son predominantemente  “E” o  “A”.  En otras palabras, sus ingresos provienen de su trabajo profesional, y no necesariamente de activos que posean.

Lo primero que diferencia a las personas que ganan dinero desde el cuadrante  “I” es que se concentran en tener su dinero generando dinero.  Si son buenos en ello, pueden hacer que el dinero trabaje para ellos y sus familias durante cientos de años.  Igualmente este cuadrante es para trabajar menos, ganar más y pagar menos en impuestos.  La razón por la cual no hayan más inversionistas es porque muchas personas no inician su negocio propio.  Esto se puede resumir en una palabra: “riesgo”.

Este temor a perder dinero parece dividir a los inversionistas en cuatro categorías diferenciadas:

1.    Personas que tienen aversión al riesgo y solo juegan a lo seguro, manteniendo su dinero en el banco
2.    Personas que ceden el trabajo de invertir a otros, tales como consultores financieros o administradores de fondos comunes de inversión
3.    Jugadores
4.    Inversores

La diferencia entre un jugador y un inversor es ésta: para un jugador, invertir es un juego de posibilidades.  Para un inversor, invertir es un juego de habilidad.

La buena noticia respecto a invertir, es que el riesgo puede ser minimizado en gran parte o incluso ser eliminado si uno conoce el juego.

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